jueves, 23 de octubre de 2008

Otra entrada aburrida, fria y matematica.

Confieso que en lo único que me he concentrado los últimos días, es en superar el atrofio. Ok en eso y en mi eterna disputa con las seis cuerdas, tan esquivas para mi como una mujer hermosa (risas grabadas). Es simple, si logro superar el atrofio, me habré convertido oficialmente en un escritor profesional (cosa de lo que estoy lejos, lejos). Y es que el ocio solo trae mas ocio, sin nada que hacer, no hay nada que pensar y por lo tanto, nada que expresar, y creo que he descubierto ni mas ni menos que el eje sobre el cual giran esos tan mal afamados “bloqueos de escritor”. Tal parece que el “combustible mental” que motiva las creaciones y las formas de expresión, se origina únicamente cuando ocupamos nuestro plano conciente y nuestras principales instancias de abstracción mental en cosas tales como repetir una secuencia de frases por teléfono para persuadir una venta, pulir el interior de un retrete valiéndose únicamente de una virulana y un Pato Purific, o bien postrarse en una cama horas y horas luchando contra una carilla de algún apunte sobre la evolución de la forma sonata en el clasicismo, avanzando renglón a renglón por sobre la complejidad textual innecesaria y los conceptos deliberadamente abstractos. Es en estos momentos de frustración donde, en las instancias más profundas de la conciencia se van acumulando los elementos que mas tarde saldrán disparados en forma de inspiración. Es por eso que encuentro admirable trabajo del escritor profesional. No estoy queriendo decir que ser escritor implica encontrar inspiración en el aire, eso es virtualmente imposible. Me di cuenta casi por accidente que aquel que vive de la literatura (y muy probablemente de la mayoría de las formas de expresión artística) tiene que saber encontrar un equilibrio mental que le permita encontrar su inspiración mientras se dedica de lleno a la expresión de la misma. Esto es: inspirarse para tener algo de lo que escribir, y quemarse la cabeza escribiendo para encontrar inspiración. Curioso mecanismo, frágil, seguramente.

Entonces, volviendo al caso, supongo que mi vieja se preguntara quien lavo los platos o saco la ropa de la soga, mi hermana ensayara alguna expresión de ligera sorpresa cuando encuentre los CDs de música y los DVDs ordenados en columnas perfectamente simétricas y paralelas. Y yo, yo me alegrare de ver que tanto se adentro el señalador a lo ancho del obeso apunte de Audición y Análisis Musical 1. Eso si, a pesar de mis sueños adolescentoides de embestir el férreo orden mediocrista y extremadamente aburrido de la música popular contemporánea (porque no pase la mitad de mi adolescencia encerrado escuchando Pink Floyd al pedo viste?), todavía no consigo cambiar los acordes de Creep a un ritmo que no de vergüenza. Que se le va a hacer, todo no se puede.

5 comentarios:

I don’t belong here dijo...

"complejidad textual innecesaria"
Sentí muy hipócrita esa frase, en este texto. Difiero, en este caso, si un artista debe encontrar la estabilidad metal (personalmente me siento perdida) y la mitad de los artistas que admiro con total fascinación también lo estan(o lo estuvieron).
Honestamente no creo ser creativa (poniéndome egocentricamente como un ejemplo artístico) aun así, jamas tuve que romper mi cabeza para crear algo, ni siquiera planeo las fotos. Son momentos, es emoción. Cualquier expresión artística se basa en la emoción, y hasta en la monotonía.


Te extraño

I don’t belong here dijo...

Expondré cuando tenga algo que valga la pena exponer (?)
Te quiero ver... ¬¬

Julian Glumi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Julian Glumi dijo...

Jajajajja, Juanze, acá!!! (y se golpea el lado izquierdo del pecho reiteradas veces con el puño derecho cerrado ... después señala)

udmi dijo...

yo creo qe solo me inspiro cuando estoy triste. lo cual es casi todo el tiempo.
(qe comentario mas adolescente el mio por favor!)